Tierra de sueños

Entradas de Agosto 2007

¡Sorpresa! (I)

Lunes, 13 Agosto 2007 · Dejar un comentario

Juan estaba sólo, en su casa. Aburrido y sin saber bien qué hacer. Estaba tumbado en su cama con la persiana entreabierta, dejándose entrever, a través de ella, la claridad de un nuevo día que ya estaba apunto de comenzar. Llevaba tiempo que no conseguía dormir bien por la noche, pero por miedo a conocer algún síntoma, quizá más grave de lo que le gustaría, tampoco hizo nada por remediarlo.

Con la típica pereza que solía caracterizarle, de buena mañana, se puso en pie lentamente y con cara de cansancio. El peso de la noche se le reflejaba fielmente en su rostro. Sin saber bien por qué, y tras haberse puesto en pie y haberse calzado, escuchó un ruido en el piso de abajo. Pensó que sería Katty, su gata, así que gritó su nombre esperando verla subir por las escaleras. No fue así. Katty había pasado la noche con él, en su misma habitación, y al escuchar su nombre salió de debajo de la cama.

Juan cada vez estaba más nervioso, pues era la primera vez que se enfrentaba a algo así él solo. Podrían ser ladrones. ¡O quién sabe!, quizá fuera Tom, el perro del vecino… –intentó consolarse sin demasiado éxito–.

Bajaba lentamente las escaleras, con cierta sugestión –que cada vez era mayor–, mirando a todas partes…
Inquieto iba asomándose por todas y cada una de las salas de la primera planta, pero no conseguía ver nada… Nada parecía estar fuera de su sitio y no habían indicios de que hubiera pasado algo extraño… Avanzando lentamente por toda la planta llegó hasta la cocina, donde pudo ver su teléfono móvil en el suelo.

Ahora Juan se daba cuenta de todo. El teléfono pudo haber sonado y por la vibración haberse caído de la mesa donde, la noche anterior, lo había dejado. Aunque eso sí, otra duda se le pasaba por la cabeza: ¿quién habría llamado?, ¿tan temprano?, ¿habrá pasado algo? Rápidamente recogió el móvil para ver quién era. Al cogerlo vio que tenía tres llamadas perdidas. Nervioso se percató de que esas llamadas provenían de un número que jamás esperaba ver en su teléfono de nuevo: era su ex, Carol.

Llevaba más tiempo del que desearía sin saber nada de ella. Ninguna llamada, ningún mensaje al móvil, ninguna carta –que cuando la relación seguía viva era algo muy común–, nada… Más nervioso, si cabe, que cuando no sabía de dónde provenía ese ruido comenzó a pensar…

¿Y qué puedo hacer? Quizá ocurrió algo, ¿pero qué puede ser tan importante como para que me llame después de tanto tiempo? Quizá solamente quiere hablar conmigo… pero no, eso no es posible; si eso fuera así lo hubiera hecho hace ya tiempo. ¿Y cómo le llamo?, ¿le mandaré un mensaje por si se ha equivocado?

Realmente Juan estaba muerto de miedo. Él todavía sentía algo por ella. De hecho, desde que la relación se vio truncada jamás había sentido algo similar por nadie. Y además, él sabía que jamás iba a poder sentir algo igual.

Era un mar de dudas, pero entre todas esas dudas pensó que si ella había sido capaz de llamarle después de tanto tiempo él no debería ser menos. Tenía que ser fuerte y demostrar que él también podía hacerlo.

Señaló su nombre en la agenda y la llamó sin saber todavía qué es lo que estaba haciendo y qué es lo que podría suceder.

– Hola Juan –contestó ella sin apenas dejarle decir nada a él–
– Eh… hola Carol, me alegro de hablar contigo… tanto tiempo… Bueno, vi que me habías llamado… –titubeó Juan–
– Sí, hace mucho tiempo, sí… Y sí, también te llamé, ¿te pillé en mal momento?
– No… no que va, sólo estaba durmiendo. No importa, dime, cuéntame, ¿pasó algo? –cada vez estaba más nervioso… apenas sabía qué decir–
– Nada… simplemente era comentarte que había vuelto por la ciudad. Volví ayer. Necesitaba recordar viejos tiempos, volver a ver nuevas amistades… Y… he pensado que igual querías que nos volviéramos a ver. Ya sabes… como en los viejos tiempos…
– Vale… ¿por qué no? Podríamos tomarnos algo, charlar… contarnos qué ha ocurrido en todo este tiempo… –contestó Juan confundido–
– Bien, sí, es lo mismo que yo había pensado… Entonces… ¿quedamos esta tarde para tomar un café?
– Vale, ¿dónde?…
– Donde siempre, ¿no?… Todavía lo recuerdo, ¿en nuestro sitio?, ¿a las cinco te viene bien?
– Sí…, vale. Por mí perfecto –contestó Juan tras haberse quedado callado unos segundos–
– Espero verte allí…
– Yo… Yo también.

Juan, más nervioso de lo que jamás había estado nunca, sin darse cuenta y casi con la última palabra en la boca había colgado el teléfono. No sabía bien qué es lo que había hecho… Esperaba que ella estuviera como él y que comprendiera la situación, pero tampoco fue capaz de hacer nada por explicarle lo ocurrido, pensó que tendrían tiempo para explicárselo por la tarde, cuando se encontraran… donde siempre…

Continuará…

Categorías: Relatos

Relatos

Lunes, 13 Agosto 2007 · Dejar un comentario

Inauguro esta categoría a modo de presentación de lo que, posteriormente, pueda ir sucediendo. La categoría “relatos” me servirá para poner a prueba mi imaginación, o por contra, cierta narrativa biográfica que pueda aparecer en algunos relatos o partes de ellos.

No pretende ser, como ya dije, todo biográfico (aunque pueden aparecer ciertas cosas que sí lo sean). Algunos serán basados en personas que conozca, aunque sin desvelar ciertos detalles que no debieran ser revelados o que puedan hacer sentirse aludidas a las personas en las que me base. Otros serán simplemente inventados, todo lo que mi imaginación dé de sí. Obviamente en ninguno de ellos diré si es biográfico, de alguien de mi entorno o inventado; si se desvelara este detalle, creo que todo perdería su gracia.

Como cualquier anotación que aparezca en este espacio no tendrá periodicidad fija, siquiera sé si pondré uno al mes, o cinco a la semana (habiendo tomado ambos datos aleatoriamente). Algunos pueden ser únicos, y otros (si se extienden demasiado) pueden continuar en varias partes (intentando no prolongarlos, salvo excepciones, en más de dos partes).

Espero que todos ellos sean del agrado de la poca gente que pueda leerme (entiendo que el poco tiempo de este weblog no da para mucho más) y que la gente que entra sin comentar, de esta forma, se animen a dejar su opinión sobre lo leído.

Deseadme suerte.

Categorías: Relatos

Gallego

Sábado, 11 Agosto 2007 · Dejar un comentario

Aínda que non é algo que vaia facer a miúdo quero pór esta entrada noutro idioma diferente ao que sempre usarei neste weblog.

Xunto con todas as historias fantásticas da terra media, por exemplo a que dá ambientación e nome a este weblog, gústasme moito as linguas celtas. En maior grao, o galego.

Non se se ten moito que ver ou non, nin se garda semellanza, pero a min paréceme como que unhas cousas van, en certo xeito, ligadas ás outras.

Hei de matizar que escribindo entendo todo o galego que poida ir atopando, pero cando é en modo oral, todo váilleme das mans. A non ser, iso si, que vaian falando lentamente e que me dea tempo a pensar e ir asociando.

Realmente non se que máis engadir nesta entrada, pero quería facer algo en galego. O malo que ten é que cando é unha lingua que non estás afeito usar, ao non poder expresarche da mesma xeito, perdes un pouco de creatividade (ou imaxinación) e costa máis o facer saír as palabras…

Categorías: Cajón de Sastre

Ayudándome

Jueves, 9 Agosto 2007 · Dejar un comentario

No sé qué es lo que harán otras personas, pero generalmente yo intento ayudar a los demás cuando tienen un problema. Más frecuentemente a las personas que, por un motivo u otro, me importan… pero si soy consciente de que a alguien le ha ocurrido algo no dudo en echarle un cable en la medida de mis posibilidades. Sigo sin saber qué os pasará a los demás, pero a mí desde luego me entran muchas más ganas de ayudar a la gente cuando el problema en cuestión se trata de alguno por el que ya pude haber pasado yo. Y cuento todo esto porque hoy me ha pasado algo parecido a lo que aquí cuento.

Realmente no sé por qué sucede esto. No sé si es un intento de superar el problema, si es que todavía sigue ahí. O quizá si ya se fue, pero quedan otros (desgraciadamente siempre los hay), sea una forma de desconectar de los tuyos, centrarte en los de otra persona, y aconsejarle qué sería mejor hacer aunque tú en su caso no fueras capaz de hacerlo. Ya se sabe, consejos vendo y para mí no los tengo.

Hoy me he dado cuenta de que una amiga tenía un problema. Problema además, por el que yo ya había pasado (y seguro que no soy el único), así que me dispuse a ofrecerle mi ayuda para lo que fuera posible. Tal como hubiera hecho yo en su lugar me contestó, de una forma muy cordial y amable, que gracias pero que no era necesario, que todo apsará cuando tuviera que pasar, y que no se podía hacer mucho porque los problemas (y sobre todo de este tipo) pasen, porque pasan cuando llega el momento de que pasen.

Aunque nadie me lee, sí me gustaría que alguien me dijera si esto suele suceder, y por qué sucede… Y me estoy refiriendo a lo de ayudar a la gente con problemas que has tenido o tienes, pese a que el tuyo todavía no esté resuelto.

He dicho.

Categorías: Cajón de Sastre

¿Arwen?, ¿para cuándo?

Miércoles, 8 Agosto 2007 · 1 comentario

He pensado sacar partido todo esta ambientación de El Señor de los Anillos y darle un toque de inspiración a todas las categorías. Como por ejemplo en este caso. La categoría “Arwen” estará dedicada a todo aquello relacionado con mis sentimientos más íntimos. Vamos, con cualquier cosa relacionada con alguna persona del sexo opuesto al mío.

Para quien no lo sepa, Arwen es la eterna prometida del personaje que da nombre a mi seudónimo aquí. Creo que no había un nombre más acertado para esta categoría. Además, puedo presumir de que no me ha costado demasiado pensármelo, que si cabe, tiene todavía más mérito. En este tipo de cosas soy extremadamente indeciso. Basta decir que para encontrar los nombres adecuados (al menos según mi criterio, claro está) para mi seudónimo, para el título de la página y para el subdominio… ¿una hora? Sí, más o menos…

A lo que vamos. Sé que no tiene mucha relevancia esta pregunta, pero me la hago en reiteradas ocasiones: ¿cuándo será mi turno? No es la primera vez que he creído encontrar a mi Arwen, y tampoco es la primera vez en la que, tras un tiempo prudente, me he dado cuenta que esa Arwen sería para otra persona, pero no para mí. He de decir que, salvo contadas excepciones, nunca he dado con una Arwen que quisiera hacerme daño, o aprovecharse de mí de un modo u otro, pero débase a una cosa u otra, jamás acabó saliendo nada bien.

Entiendo que este tipo de cosas no dan demasiado fruto escribiéndolas, pero posiblemente sea un simple método de desahogo. Nada más, porque sé que esto no va a servir de nada más. Y lo sé.

Podría imaginarme que quizá pido mucho, pero creo que tampoco es tanto. Simplemente anhelo una mi Arwen. Una Arwen a la que le guste dar paseos, que no le guste en exceso el mundo de la noche, que sea (en la medida de lo posible) sana, que compartamos alguna afición, que le guste (por ejemplo) ir al cine un sábado en lugar de encerrarse entre cuatro paredes con la música a tope y con luces de todos los colores imaginables… ¿es tanto? Parece que no, pero realmente sí lo es. Dudo mucho que ese tipo de chicas existan, y si existen, como tal maravilla sumamente difícil de encontrar deben tener más lista de espera que los apartamentos de Marina d’Or en pleno mes de Agosto. Creo que no pido demasiado.

Poco más…

He dicho.

Categorías: Arwen

El por qué de todo esto

Martes, 7 Agosto 2007 · Dejar un comentario

Digo yo que los más observadores se habrán percatado de una ambientación dedicada casi íntegramente a J. R. R. Tolkien, y aunque esto es totalmente cierto, realmente este espacio no va a ir dirigido hacia él ni hacia ninguna de sus obras literarias. Y no es porque no quiera, que estaría encantadísimo, sino porque ese no es el fin de esta página.

Tanto la elección del seudónimo bajo el que escribo, como el título del weblog, están inspirados en la que, para mí, es la mejor trilogía que existe: El Señor de los Anillos (en adelante ESDLA). Me declaro un fanático de todo lo relacionado con ESDLA, y de ahí toda la ambientación.

Trancos

Extendiéndome un poco más sobre el tema podría decir que mi seudónimo, Trancos, es como se le conocía en Bree a uno de los personajes principales de la historia: Aragorn. Siempre he sentido especial empatía hacia él. Realmente con la mayoría de personajes, pero la historia y vida de este personaje quizá es la que me gustaría tener a mí, aunque salvando ciertos matices, claro está. Creo que no sería muy propio de mí desenvainar una espada e ir cargándome a todo lo que esté a mi alrededor.

Sobre el título del weblog me gustaría aclarar que es la traducción, poco explícita, de la palabra “Lórien” en élfico (lenguaje inventado expresamente para ESDLA). Lórien viene de una contracción del nombre “Lothlórien”, que es un reino élfico que existió en la Tierra Media, al final de la tercera edad del sol. A su vez éste significaba, más o menos, la tierra en la que sueñan las flores. También fue conocido, mucho tiempo atrás, como “Laurelindórenan”, que significa el valle del oro que canta.

Acerca del subdominio que elegí para todo ésto (Dúnedain, obviamente sin tilde) podría decir que era uno de los ejércitos que tenía a su cargo el personaje que da nombre a mi seudónimo. También conocidos como los Montaraces del Norte.

Hablando un poco sobre el autor real de todo esto diré que quiero permanecer en el anonimato. Actualmente soy editor de otro weblog con mayor o menor relevancia, pero donde sí me conocen por quien soy. Todo esto tiene una parte buena y otra mala. La buena es que la gente que te rodea sabe de ti, y la mala también es la misma. El motivo es claro, o al menos para mí: cuando no te conocen puedes escribir lo que te apetezca sin mayor temor de que nadie pueda sentirse aludido o identificado con algún texto propio, pero cuando te conocen esa libertad se ve truncada y ya no puedes expresarte tal y como lo habrías hecho en otra ocasión, en otro momento. Creo que es uno de los males de estos weblogs, pero creo también que páginas como ésta nos ofrecen la posibilidad de escribir bajo el anonimato que nos brinda Internet.

No pretendo definir ninguna temática, ni tampoco una asiduidad fija en la que deba escribir; escribiré de todo lo que se me ocurra y cuando me apetezca. Dicen que los hobbies dejan de serlo cuando pasan de ser un mero entretenimiento a una obligación, y sinceramente, no pretendo que eso suceda aquí.

Nada más que decir por el momento.

¡Hasta pronto!

Categorías: Tierra de sueños